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Gurelur
ha detectado un nuevo caso de envenenamiento de buitre leonado en Navarra,
habiéndose encontrado hasta el momento 9 ejemplares, no descartando que
este suceso haya afectado a más buitres, dado que estas carroñeras
tienen la costumbre de alimentarse en grandes grupos. No se descarta
tampoco que se hayan visto perjudicadas otras aves carroñeras como
alimoches, milanos y córvidos, tanto de Basaburua como de las que hayan
podido venir de otras zonas al reclamo de los cebos colocados.
Los
buitres encontrados son los que murieron en el acto tras ingerir la carroña
envenenada y fueron escondidos entre la vegetación de la zona,
posiblemente por la misma persona que colocó los cebos. Estos ejemplares
murieron en días consecutivos, ya que mostraban distintos grados de
descomposición en el momento de su descubrimiento por los técnicos de
Gurelur.
Los
cebos envenenados que están acabando con la vida de tantos ejemplares
protegidos están impregnados principalmente por carbamatos, especialmente
de carbofurano. Estos productos están apareciendo de forma reiterativa en
los cadáveres de animales envenenados que Gurelur está detectando por
toda la geografía navarra. Estos insecticidas producen una dolorosa
muerte por shock tóxico a los animales que los ingieren, ya que estos
productos les producen abundantes hemorragias que les afectan a pulmones,
riñones, hígado, corazón, páncreas e intestinos.
Estos
hechos fueron denunciados por Gurelur ante el Seprona de la Guardia Civil,
que procedió a recoger todos los cadáveres para su envío a un
laboratorio especializado en temas de envenenamiento de especies
protegidas, y a prospectar la zona en busca de indicios sobre las causas
que han producido esta matanza.
El
veneno colocado para acabar con la vida de buitres y demás carroñeros es
responsabilidad de la persona que lo hizo, aunque gran culpa de esta
execrable acción la tiene el Departamento de Medio Ambiente. Los
responsables ambientales de Navarra han abandonado la gestión de las
poblaciones de especies carroñeras, lo que está obligando a estas
especies protegidas y beneficiosas para el medio ambiente a buscar comida
entre las explotaciones ganaderas, y a los propietarios de las mismas a
utilizar métodos de defensa ilegales, delictivos y contrarios al medio
ambiente.
Gurelur
demanda a la administración la inmediata apertura de los antiguos
muladares, con una correcta gestión ambiental y sanitaria de los mismos,
lo que aportaría la comida necesaria a las carroñeras navarras y
facilitaría a los ganaderos la eliminación de los animales muertos.
Mientras esta sencilla y barata actuación no se lleve a cabo, se seguirán
produciendo sucesos como el de Basaburua.
Pamplona,
17 de julio de 2007 |