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Postura de Gurelur a la propuesta del GANASA de introducir pollos de lechuza blanca en Pamplona

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La que se está armando con la propuesta hilarante de GANASA y del Partido Socialista de Navarra de reintroducir pollos de lechuza en Pamplona para combatir a las ratas. Ante esta propuesta GURELUR ha redactado el informe que podéis consultar. Ya llueve sobre mojado, dado que antes que esta propuesta ejecutaron, pagados por el Ayuntamiento de Pamplona, dos actuaciones para controlar a las palomas. Tras estas actuaciones, en las que se utilizaron rapaces de cautividad, las palomas en la Plaza del Castillo han duplicado su población. No nos cabe la menor duda que detrás de esta sin razón están otros intereses de Ganasa y de gente afin al PSN.

La lechuza común (Tyto alba) forma parte del grupo de las denominadas rapaces nocturnas. Es una especie con poblaciones en la actualidad muy reducidas, por lo que hay que ser especialmente cuidadosos en el manejo de sus poblaciones. Se estima que las poblaciones de esta rapaz se han reducido a la mitad en los últimos años. Esto se debe a varios motivos. Entre ellos se encuentra la transformación de la agricultura hacia un modelo intensivo e industrializado, que lleva a un descenso de la biodiversidad en ellos y el uso excesivo de insecticidas y rodenticidas. Además, están perdiendo lugares de nidificación por el cambio en arquitectura, sobre todo en el entorno rural. Por ello se quedan sin sus refugios en zonas donde vive el hombre y su territorio se limita a la zona más agraria.
 
De la experiencia acumulada en más de 20 años de manejo de ejemplares jóvenes y pollos de rapaces nocturnas con necesidad de  atención por sufrir caída del nido o por sufrir algún tipo de herida o lesión, se sabe que es precisamente la lechuza la que mayores dificultades entraña para su reintroducción tras su paso por un centro de recuperación o cautiverio.
 
Queda claro pues, que cualquier manejo que se quiera hacer de esta amenazada especie se tiene que hacer con el máximo cuidado y con todos los estudios necesarios y requeridos para ello. De momento no sabemos si la propuesta de soltar pollos de lechuza cumple con los requerimientos técnicos necesarios, motivo por el cual, y en vistas al correcto desarrollo del mismo, se debe posponer cualquier manejo de lechuzas hasta que se pueda estudiar el proyecto, si es que existe.
 
Cualquier proyecto de reintroducción, introducción o reforzamiento poblacional de una especie salvaje requiere inexcusablemente la realización de un estudio previo enfocado a detectar y eliminar las causas que han llevado a las especies afectadas a su desaparición o rarificación. Si no se realiza este estudio previo los proyectos están condenados al fracaso. Todo ello, independientemente de que las causas hayan sido naturales o provocadas por el hombre. Es fácil de entender que si una especie, por ejemplo unas cigüeñas, de una zona determinada mueren sistemáticamente por choque o por electrocución con un tendido eléctrico, si se quiere mantenerlas en la zona, hay que detectar las causas y eliminarlas, en este caso se debe eliminar o acondicionar el tendido.
 
Si en la propuesta realiza por GANASA al Ayuntamiento no se tiene en cuenta la realización de los trabajos citados, se puede asegurar que el proyecto no es viable y que por tanto no debe realizarse, dado que se produciría la muerte de los ejemplares destinados al proyecto.
 
La lechuza común (Tyto alba) se alimenta principalmente de pequeños roedores que ingiere enteros, a los que caza mayormente de noche. Esta especie tiene unos ácidos gástricos que sólo digieren las partes blandas de la presa expulsando mediante regurgitación el resto como pelos, plumas y huesos en unas bolas conocidas como egagrópilas. Es muy importante tener en cuenta a la hora de gestionar esta especie la disponibilidad de presas acorde con el diámetro y de  capacidad de dilatación de su esófago. Si se reintroducen las lechuzas de forma artificial, como es el caso que nos interesa, hay que tener en cuenta la disponibilidad de presas acorde con el tamaño de las presas que captura esta rapaz nocturna. Si no tienen el alimento que requiere su alimentación morirán de inanición.
 
Parece ser que la finalidad del proyecto es combatir a las ratas con la suelta de pollos de lechuza. Dudamos muy mucho que las lechuzas que se puedan liberar en Pamplona entren a depredar ratas, sobre todo las de gran tamaño.  Recordemos que las presas principales de la lechuza común son los pequeños roedores y pajaricos. Por tanto, es muy atrevido dar por hecho que se pueda cumplir los objetivos de utilizar lechuzas de cautividad para este fin.
 
El proyecto elegido para la suelta de las lechuzas es el núcleo urbano de Pamplona, con vistas, dicen los promotores de esta propuesta, “al establecimiento de un número adecuado de lechuzas que contribuyera a mantener una población de roedores en niveles razonablemente bajos”. Del estudio de la bibliografía existente sobre las zonas donde se están llevando a cabo reintroducciones introducciones o refuerzos poblacionales de esta especie, se desprende que los proyectos exitosos son los que se ubican en zonas agrícolas, que es precisamente donde se hayan las presas con las que se alimentan las lechuzas.
 
Este objetivo es muy difícil de conseguir dado lo inhóspito que una ciudad tan urbanizada como Pamplona es para esta o cualquier otra especie de requerimientos ecológicos parecidos. Hay varias especies que se han asentado en Pamplona en los últimos 40 años de forma natural, tales como cornejas, grajillas, picarazas, tórtola turca, cormoranes, garzas reales y pequeños pajaricos. Todas ellas de forma natural. Es significativo que entre estas especies no se encuentre la lechuza.
De la información que actualmente disponemos no podemos saber la procedencia de los pollos de lechuza que se quieren utilizar para su liberación en Pamplona. Entendemos que pueden ser provenientes de cautividad, criados por individuos que someten a cautividad a todo tipo de rapaces por el mero hecho de su tenencia, o bien son ejemplares que entran al Centro de Recuperación de Ilundain por necesidad de atención. 
 
 Este proyecto no se sostiene desde el punto de vista técnico y desde el punto de vista ético, ya que el mismo se apoya en una actividad que repudian una parte importante de la sociedad, como es la tortura animal por someter a cautividad a animales salvajes, provengan donde provengan. Tanto es así, que el Ayuntamiento de Pamplona no autoriza espectáculos en su término municipal que se utilizan animales sometidos a cautiverio.
 
Ojalá algún día la lechuza se instale de nuevo en Pamplona, lo que significaría que hemos recuperado biodiversidad, sus necesidades ecológicas y que se han eliminado las causas que motivaron su desaparición.
 
 

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