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Las
graves mortandades que están generando las centrales eólicas navarras ponen en
peligro las poblaciones de algunas especies protegidas Lo tenemos que reconocer. Las
estimaciones que hacíamos referentes a la mortandad de especies protegidas en
las centrales eólicas navarras estaban muy lejos de lo que en realidad está
ocurriendo en estas mortíferas máquinas. En un estudio encargado en el año
2000 por el Departamento de Medio Ambiente del Gobierno de Navarra a un biólogo,
nada sospecho de pertenecer a grupo ecologista alguno, los resultados que se han
obtenido sobre la mortandad de especies protegidas es sencillamente
escalofriante. Para conseguir el citado estudio, GURELUR ha tenido que recurrir a una
persona de fuera de Navarra, ya que el Departamento de Medio Ambiente, a pesar
de pedírselo repetidamente por varias vías, nos lo ha negado con el peregrino
argumento de que dicho estudio no estaba acabado. Una vez que hemos leído los
resultados entendemos el por qué de su prevaricadora actitud al negarnos el
derecho a la información ambiental que nos corresponde por Ley. Los
resultados de este estudio demuestran la incompatibilidad de algunas centrales eólicas
con el mantenimiento de la ornitofauna navarra El estudio en cuestión abarca desde marzo del año 2000 a marzo del 2
001 y se ha centrado en 11 de las 22 centrales eólicas
construidas hasta la fecha en nuestra Comunidad. En concreto se han
estudiado las centrales de El Perdón, Leiza-Beruete, Sierra de Guerinda con
cuatro centrales, Alaiz con dos centrales, y Salajones, Aibar e Izko en la
sierra de Izko. El total de aerogeneradores implicados en este estudio han sido
400. Durante el desarrollo del trabajo se detectaron 141 animales muertos, de
los cuales 138 fueron aves y 3 murciélagos. Las visitas a las centrales se
realizaron una vez a la semana, realizándose observaciones sobre el paso de
aves por los aerogeneradores y la tasa de riesgo que dichos vuelos ocasionaban
en las aves. Con respecto a los animales muertos se realizaron ensayos de
detectabilidad de cadáveres y de su permanencia en la zona. Con todos estos datos, en el estudio se aplica la fórmula de Winkelman
para hacer la estimación de la mortalidad real que los aerogeneradores pueden
ocasionar en cada una de las centrales. Dado que en ningún momento recogen el
total de individuos estimados que mueren, creemos que con la clara
intención de no escandalizar, nosotros hemos calculado su número en
base a los datos del estudio. Tras la realización de este estudio, las
centrales eólicas de Izco-Aibar, Alaiz y Guerinda han sufrido ampliaciones, por
lo que el número de muertes aumentan en cada una de las centrales estudiadas.
De esta forma los murciélagos muertos serían 749, las rapaces 472, de las
cuales 443 serían buitres y 7.185 paseriformes, lo que daría un total de 8.406
animales muertos al año sólo en estas centrales. A toda esta mortandad hay que
añadir las que se están produciendo en las centrales no contempladas en el
estudio y en todos los tendidos eléctricos ligados a estas instalaciones eólicas. El Departamento de Medio Ambiente está ocultando, en un acto ilegal y descalificante, la grave agresión a la fauna protegida de las centrales eólicasEn el
colmo de la desfachatez y la desvergüenza más absoluta, el Consejero de Medio
Ambiente se atreve a realizar una rueda de prensa en la que en ningún momento
da las cifras totales de muertes estimadas; oculta las conclusiones relativas a
la falta de estudios previos sobre el uso del espacio por parte de aves y murciélagos;
oculta que los redactores del estudio significan que no se han contabilizado los
animales muertos en los tendidos eléctricos, causantes de un número alto de
colisiones y/o electrocuciones; oculta el riesgo de mortandad detectado en
especies en peligro de extinción como el águila perdicera y el
quebrantahuesos; oculta las graves afecciones que estas instalaciones están
ocasionando a la fauna migratoria; y oculta que esta mortalidad de aves es un
indicador de la incorrecta ubicación de algunas de las centrales eólicas. Las recomendaciones del estudio para evitar o
minimizar la mortalidad real de la avifauna y las numerosas situaciones de
riesgo detectadas no se están teniendo en cuenta por parte de la Administración
ambiental, que está permitiendo la instalación de nuevas centrales eólicas en
un acto de irresponsabilidad, no exento de implicaciones legales. De esta manera
se sigue produciendo la matanza consentida de fauna protegida en nuestra
Comunidad. GURELUR va a presentar en breves días una Queja ante la Comunidad
Europea por las mortandades de especies protegidas y una denuncia ante el
Juzgado de Pamplona contra los responsables del Departamento de Medio Ambiente
por un posible delito, recogido en el Código Penal, por no poner en
conocimiento de la autoridad judicial la comisión repetida de un delito contra
el medio ambiente y la omisión en sus obligaciones como funcionarios públicos. Por primera vez, desde sus 11 años de existencia, GURELUR solicita encarecidamente a los medios de comunicación navarros que trasmitan a la opinión pública navarra las consecuencias ambientales del actual desarrollo de la energía eólica en Navarra, para que puedan tener criterio a la hora posicionarse sobre este tema. En esta tabla sólo se recoge la estimación de aves muertas en 10 centrales de las 22 que actualmente están instaladas en Navarra. A esta grave mortandad hay que añadirle la que está ocurriendo en el resto de las centrales y multiplicarla por los años que llevan en funcionamiento y por los años que van a seguir funcionando.
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