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Este ayuntamiento hizo suyas las
alegaciones de Gurelur en contra de la ampliación de Agrozumos, debido al
déficit de agua del Valle y por las graves afecciones que sufre el río
Larraun por este tema
Gurelur ha presentado
alegaciones ante el Ayuntamiento de Larraun rechazando el desarrollo de un
convenio urbanístico que implica la construcción de al menos 500
viviendas y otro tipo de construcciones, todas ellas demandantes de gran
cantidad de agua y productoras de grandes cantidades de aguas residuales.
Esta propuesta del Ayuntamiento
del Valle de Larraun es sorprendente e incongruente, si tenemos en cuenta
que este ayuntamiento hizo suyas las alegaciones de Gurelur en contra de
la ampliación de Agrozumos, debido al déficit de agua del Valle y por
las graves afecciones que sufre el río Larraun por este tema.
El río Larraun sufre serios
problemas ambientales debido a la escasez de agua, motivada por la
sobreexplotación de sus manantiales, y por los problemas ambientales que
se originan por el vertido de aguas residuales, aguas que el río debe
acabar de descontaminar y debido a su falta de caudal no puede hacer, con
la consiguiente afección a la fauna piscícola del río. Esta
problemática ha causado en los últimos años diversos episodios de
mortandad de truchas, debido a la falta de oxígeno en sus aguas, oxígeno
que se había consumido en la degradación de la materia orgánica
proveniente de las aguas residuales del polígono industrial y de la EDAR
de Lekunberri. Estas agresiones al río motiva que un río considerado
salmonícola pierda sus condiciones ambientales, pasando en escasos metros
de salmonícola a ciprinícola.
La urbanización propuesta
utilizaría agua de los manantiales del río Larraun, originando una
importante reducción del caudal del río, lo que supondría un aumento en
los problemas ambientales detectados hasta la fecha. El problema de las
contaminaciones y eutrofización de este tramo del río Larraun no es la
capacidad de la depuradora, si no la falta de cauce, lo que imposibilita
que el río pueda asumir las aguas provenientes de la depuradora. Es de
sentido común, el pensar que con la demanda de agua que la urbanización
prevista conlleva, así como las aguas residuales que originarían, los
problemas ambientales que se originarían serían inasumibles para el ya
castigado río Larraun.
La única posible
justificación, para llevar adelante esta urbanización, sería la
necesidad de vivienda de protección oficial, cosa que no ocurre en el
valle, tal como reconoce el propio proyecto.
Es por todo ello, que Gurelur
ha demando al Ayuntamiento que, en coherencia con su postura sobre el
problema del agua, rechace del convenio urbanístico alegado y que las
futuras operaciones urbanísticas que se desarrollen el valle se realicen
teniendo en cuenta este problema y que las mismas se lleven a cabo de
forma sostenible y respetuosa con el paisaje y forma de vida del valle.
Pamplona, 29 de marzo de 2007
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